La historia comienza abriendo una ventana, con vistas a un callejón feo, en una pensión en Florencia. Lucy y su prima Charlotte han viajado hasta allí y les han dado unas habitaciones sin vistas. Se sienten frustradas porque las habían pedido con vistas al río. El deseo de tener vistas y el hecho de abrir la ventana hacia ellas, simboliza el deseo de Lucy por romper con las ataduras de su educación inglesa y moralista, y entregarse a la aventura y al amor verdadero gracias a la influencia italiana.
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| - Nos prometieron una habitación con vistas... |
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| El beso en el campo de amapolas |
El primer contacto entre Lucy y su enamorado se debe gracias a este asunto de las vistas, gracias a la ventana. En la cena de esa noche, Lucy y su prima hablan de que no tienen vistas, y el señor Emerson y su hijo George, sentados enfrente, les ofrecen cambiar sus habitaciones, ya que ellos sí tienen vistas. Ellos tienen lo que ellas desean, aunque no lo admitan. Tienen vistas, libertad, espontaneidad, y sólo responden ante sí mismos. Charlotte, moral y correctísima dama inglesa, se ofende por ese atrevimiento; pero Lucy se muestra más receptiva y empieza a dejarse llevar por el extraño mundo de George, por su naturalismo. Ellos llevan el paisaje dentro de su alma.
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| ¡Alguien podría verte! |
Con delicioso humor inglés, la historia nos muestra la represión de las mujeres, pero de forma sutil, reforzada sobre todo por sus propios comportamientos, el qué dirán y los cotilleos. Lucy ha crecido en ese ambiente, pero todo cambia en Italia. George le hace cuestionarse esa vida de represión, de buenas costumbres y comportamientos intachables. Hace que libere su pasión, él le abre sus ventanas a la vida. La joven inglesa transformada por Italia. Sin embargo, la prima Charlotte se mantiene
inglesa durante todo el tiempo.
La ventana es la apertura del alma al placer, a dejar de lado las apariencias y las formas, y mostrarse tal como se es, mostrar las pasiones y la realidad de la vida sin velos ni cortinas. George se rige por la naturaleza y el Universo, y no por Dios. Italia es voluptuosidad y lujuria. Una tarde, el grupo de huéspedes del hostal, salen al campo de picnic. George y Lucy se quedan solos, y él la besa. Charlotte les descubre y a partir de entonces, con su represión y regaño, contribuirá sin quererlo, a que Lucy cada vez se deje llevar más por George, pero sin que la propia Lucy lo reconozca tampoco.
Después de la apertura del alma, cuando Lucy vuelve a abrir la ventana, su prima la cierra enseguida, porque la pueden ver desde fuera. Lucy ha descubierto el alma de Italia, la pasión, gracias a haber abierto la ventana, a las vistas. Y a partir de entonces su prima intenta evitarlo a toda costa. Intenta volver a cerrar esa ventana.
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| Fantástico Cecil... |
De vuelta a Inglaterra, Lucy se compromete con Cecil. Un hombre que sólo se preocupa de sí mismo, y sin ambiciones en la vida. Una caricatura de dandy decadente, superfluo y extremadamente correcto. Cecil se cree medio italiano, influenciado por la literatura, el arte y sus viajes. Pero es una comparación inevitable que hace Lucy, con George, en la que por supuesto, pierde Cecil. Cecil intenta ser salvaje y espontáneo, pero no está en su naturaleza.
Finalmente Lucy se deja llevar por lo que realmente siente, rompe su compromiso con Cecil, y se queda con George. La película termina donde empieza. En Florencia, en la misma pensión, los enamorados han ido de luna de miel y en la cena se repite la misma escena que al principio, con otras inquilinas que no tienen vistas. Ellos sí las tienen, finalmente Lucy se ha desecho de sus velos y se ha abierto al amor verdadero.
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| Una sencilla escena final con besos a contraluz |
Y sí, la prota de la película es la señora esposa de Tim Burton con 19 años.